miércoles, 4 de enero de 2012

UPYD ES EL CAMBIO, EL PP EL RECAMBIO

No ha hecho falta ni que pase el período de confianza (100 días dicen que es) para constatar lo previsto: Las políticas del PP son como las del PSOE, es decir políticas viejas, carentes de nuevas ideas, ancladas en el pasado más rancio, en el que se sienten a gusto.

Nada de cambio, 
nada de innovación,
todo recambio, 
todo repetición.

Recetas fáciles: Subir impuestos, que paguen las rentas medias, protejamos a las rentas altas para que no se lleven el dinero a otro lado. De momento han sido el IRPF, el IBI y ya vendrán el IVA, los Impuestos especiales y cualquier otro que se le ocurran.

La excusa para tal despropósito, tan manida como esperada, es lo malo que han sido los socialistas, que decían que había un déficit del 6% pero que ha sido del 8% o del 8,2% o del 8,4%, dependiendo del ministro que abra la boca (no les suena tanto contradecirse unos a otros como si fuera dejavu en el que sólo cambian los personajes. Los ministros socialistas hacían lo mismo, y si no, miren la hemeroteca, respecto al impuesto de patrimonio...). Y que conste, que los socialistas han sido malos, pésimos, pero los del PP, nos han salido mentirosillos, ocultando sus planes, ocultando lo que tenían planeado hacer, fuera cual fuera el déficit que se encontraran.

Seamos serios, si hay déficit es porque hay un desfase entre ingresos y gastos. Lo fácil, aumentar los ingresos para compensar el gasto. Lo difícil, lo serio, analizar las causas de las desviaciones y atacarlas. Posiblemente se tengan que aumentar los impuestos, no digo que no, pero antes, ¿no sería lógico analizar la estructura del estado para eliminar duplicidades, organismos carentes de sentido generadores de coste y tener un estado sostenible? ¿no sería lógico acabar con tantas y tantas prebendas que tienen los políticos y asociados, que no son gratis, que cuestan su dinero? Las causas del déficit no se analizan en una semana, por muy listos que sean estos señores, llevan su tiempo y las conclusiones serán duras y difíciles de digerir,  no gustarán a todo el mundo (sobre todo a los nacionalistas). ¿Alguien cree que es lógico tener 17 mini-estados dentro de un estado?

Los votantes del desaparecido presidente de España (¿alguien sabe algo de él?) se rasgan las vestiduras ahora, parece que se dan cuenta del recambio. ¿El cambio prometido? Ni ha venido, ni se le espera. Todos querían quitarse de encima al presidente Sr. Rodríguez, y el Sr. Rajoy y sus amigos le parecían la opción menos mal. ¡Y a esto llamaban voto útil!. La inutilidad del recambio a quedado plasmada.

No desesperemos y confiemos en ese cambio que necesita la política en este país y que vendrá de la mano, que nadie lo dude, de UPyD.

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